La misión encomendada.

foto con verso mateo 28:19

 

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del padre, y del hijo, y del Espíritu Santo;

                                                             Mateo 28:19

 


 

La palabra de Dios nos revela con bastante claridad cuál es el propósito del enemigo, que es el de hurtar, matar y destruir y cuál es el plan de Dios para su pueblo. Juan 10:10

 

Creciendo en el conocimiento de la palabra, aplicando los principios bíblicos en nuestras vidas y extendiéndonos con nuestros testimonios a nuestro alrededor, estaremos cumpliendo con la gran comisión que nos fue encomendada.

 

Mateo 28: 19 y 20, te animo para que busques tu Biblia y lo leas, porque también es para ti.

 

Esta palabra nos fue dejada a todos los que somos sus hijos. No es solamente para el pastor, el líder o el evangelista.

 

Desde que recibimos a Jesús en nuestros corazones, recibimos también al Espíritu Santo del Señor; Dios lo mandó precisamente para ayudarnos y también para llegar a los que están a nuestro lado, no debemos encerrar al Espíritu dentro de nosotros y limitarlo, claro que no, no es posible que yo me pueda quedar cayada ante semejante regalo de Dios.

 

Lo primero que tengo que saber es que Dios me ha salvado y me ha enviado a mí, capacitándome con todo lo que necesito, su Espíritu Santo, para llegar al necesitado, al oprimido, al que está en esclavitud y hablarle de la buena noticia; que Jesús vino para tengamos vida y vida en abundancia.

Ese familiar tuyo, tu vecino o compañero de trabajo, necesitan a alguien que les hable del amor de Dios; porque este sistema, se ha encargado de robarle la paz y la tranquilidad. ¡Ese alguien eres tú!.

 

No permitas que tus pensamientos y sentimientos te limiten, cree la palabra y ponla en práctica, Dios hará el resto, pide ayuda al Espíritu Santo para hablarle al necesitado y verás como Él llena tu boca y abre el entendimiento de esa persona.

 

Si no sucede nada por la dureza de corazón de esa persona, no te preocupes sigue orando por ella y no dejes que esto te limite, cumple con lo que Dios dice en su palabra y verás la recompensa.

La palabra de Dios nunca regresa vacía. Isaías 55:11

 

 

 

 

 

 

Ysabel Rodrigues

Con mucho amor, 


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