¿Qué ocurre después?

foto con verso  2 de Timoteo 3:1

 

 

“También debes saber esto:

Que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

     2 de Timoteo 3:1


 

 “También debes saber esto: Que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,

sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

 

Estos son exactamente los versículos del 1 al 5 de 2 Timoteo, capítulo 3.

 

Así le escribe Pablo a su hijo en la fe, Timoteo, a quien ama con todo su corazón y a quien quiere fortalecer y animar a ser fuerte y valiente a través del don de la gracia de Dios, en el Espíritu Santo.

 

En los primeros dos capítulos anima a Timoteo a seguir permaneciendo firme en lo que él ya ha entendido sobre la buena noticia: enseñar, introducir, dar testimonio, mantenerse fiel a Dios y a Su Palabra, reprender a los demás en paciencia y en amor, estar dispuesto a hacer todo tipo de obra buena.

Todo esto ante el hecho de que lo que está sucediendo en el mundo, lo que hasta el día de hoy todavía no ha terminado, con lo que a diario nos enfrentamos. A partir del momento en que el pecado llegó al mundo e incluso hoy todavía se habla de esos “últimos días”, con la diferencia de que los muertos hemos llegado a ser la justicia de Dios después de la resurrección de Jesús, que Su Espíritu vive en nosotros, que nos anima y enseña para que podamos diferenciar lo bueno de lo malo.

 

Nosotros mismos podemos chequearnos con estos versículos de Pablo.

¿ Cuándo nos dejamos guiar por el amor de Dios, por Su Palabra y Su Espíritu?

¿ Cuándo nos resbalamos a las antiguas vías de la maldad, de la venganza, del deseo y de la traición?

¿Cuándo permanecemos atrapados en nuestros miedos, en nuestras dudas, en los dogmas de las religiones, en la legalidad de las naciones?

Pues cuando conocemos – así como dice en el versículo cinco: “la apariencia de piedad” de la fe

¿Dejamos que esta fuerza corra dentro de nosotros, que nos transforme en nuevas personas o queremos ganar reputación ante la gente olvidándonos de pararnos nosotros mismos delante de Dios para la limpieza y  para la santificación?

 

Tal vez pertenecemos al tipo de personas que siempre desea aprender algo nuevo, pero que no ha penetrado al entendimiento de la verdad de la Palabra de Dios.

Deberíamos saber que nuestro único chance es este. Los Versículos 14-17 del mismo capítulo nos describen lo que las Palabras de las Santas Escrituras, de la Biblia, son capaces de hacer en nuestras vidas:

“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

 

¿No son buenas perspectivas?

 

Aunque todo parezca acercarse al abismo, los hijos de Dios tienen la misión de no predecir ni calcular el fin del mundo, sino seguir siendo fiel a la Palabra para decírselo a aquellos que serán salvos.

Y cuando de nuevo te pregunten ¿dónde se encuentra el camino de la salvación?, puedas decir con certeza:

“Sobre las calles de las Sagradas Escrituras,

bajo la guía del Espíritu Santo,

encuentras el antídoto,

lo demuestra el ejemplo de Jesús.”  (de un poema en alemán de Irina Lerke)

 

Irina Lerke

Con mucho amor, 

Irina Lerke


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